La estrategia SEO es fundamental. Antes de abalanzarnos a trabajar el posicionamiento en buscadores debemos primero analizar nuestros objetivos finales y nuestro mercado y hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Qué queremos lograr?
  • ¿Cuál es nuestra audiencia objetivo? ¿Qué usuarios queremos atraer? ¿Para qué? ¿Se trata de vender productos o de influir sobre un tema específico?
  • ¿Para qué palabras clave nos interesa posicionarnos? ¿Cómo nos encontrarán?
  • ¿Qué palabras clave están usando nuestros rivales?
  • ¿Cuál es el grado genérico de competencia para esas palabras clave?
  • ¿Cuál es la demanda de esas palabras clave en Google y los demás buscadores?

Una vez que tengamos la respuesta a la mayoría de las preguntas anteriores, podremos concebir una estrategia eficaz SEO y más específicamente una estrategia coherente de palabras clave que nos indique en cuáles debemos competir, y cómo y dónde las vamos a desplegar, dividiéndolas en primarias, secundarias y terciarias.

En Top Position le ayudamos a desarrollar estas estrategias, así como a analizar la idoneidad de las palabras clave, estudiando la demanda y nivel competitivo de cada una, y desplegándolas correctamente en su sitio web.

¿Cómo podemos ayudarle?

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El universo de Google está fragmentado en palabras clave. No se parece nada la página de resultados de “ofertas de viajes a Indonesia” que la que muestra la respuesta a la búsqueda “propuestas políticas del PP” o “cómo cocinar una dorada a la sal”. Las metas del usuario que busca unas u otras son muy diferentes.

Es preciso analizar cuáles son las palabras clave que -solas o combinadas- necesitamos para lograr nuestros objetivos.

Después es necesario estudiar en cuáles de ellas debemos competir, puesto que no será eficiente intentar destacar en todas. Y en ocasiones será casi imposible.

Finalmente, tendremos que estudiar y decidir dónde competimos, es decir, cómo encajan en nuestro sitio web -o en varios de ellos- las combinaciones de palabras clave que escojamos. Es decir, cómo se desarrollan y se relacionan entre ellas.

Si lanzamos un negocio online, por ejemplo, una tienda que vende cajas de vino directamente a los consumidores, debemos analizar quiénes son nuestros clientes potenciales y cómo se comportan. También quiénes son los competidores que dominan el mercado y qué están ofreciendo. Un estudio de los consumidores, del mercado y de la competencia debería por tanto preceder a cualquier iniciativa online.

Volviendo a las combinaciones de palabras clave, hay tres preguntas fundamentales:

  • ¿Cuáles buscan nuestros clientes o usuarios potenciales?
  • ¿Cuáles usan nuestros competidores?
  • ¿Cómo las vamos a organizar en nuestro sitio web?

Si sabemos las respuestas a estas preguntas, tendremos mucho terreno ganado.

El primer objetivo suele ser aparecer el primero –o de los primeros- para el nombre de nuestra empresa o negocio. Debería ser la parte fácil del trabajo. Podemos conseguir mucho más.

De la misma manera, es poco útil obtener posiciones destacadas para combinaciones de palabras clave que son importantes para nosotros, pero que nadie busca. Alguien por ejemplo quiere aparecer en Google para la búsqueda “odontólogo colegiado en Madrid”. Eso lo podemos lograr fácilmente, pero ¿Cuántos consumidores lo buscan? Es mejor destacar para la búsqueda “dentista en Madrid”. Básicamente porque mucha más gente busca esa combinación.

Por otro lado, si queremos obtener buenos resultados para palabras clave genéricas (dentistas, viajes, plantas), nos enfrentamos a un reto enorme. El nivel de competencia es ya brutal para prácticamente cualquier palabra, por lo que es muy difícil lograrlo. Y además la gran mayoría de la gente -el 75% según algunos estudios- busca combinaciones de dos, tres o más palabras, mientras que sólo una pequeña minoría realiza búsquedas de una sola palabra.

Mucha más gente busca “dentista en Madrid -o en otra ciudad concreta- que “dentista”. Y esa gente quiere algo concreto –un dentista en su ciudad- mientras que la persona que busque “dentista” puede ser un estudiante buscando una definición o un niño buscando qué significa esa palabra. Es el concepto de “long tail” o cola larga. La gente busca, por ejemplo, viajes a un lugar concreto, más que la palabra “viaje” en general.

El concepto mercadotécnico general lo desarrolla Chris Anderson en su libro “the long tail”.

La gráfica anterior muestra la filosofía subyacente en una estrategia de “long tail”. Aplicado a Google, quiere decir que hay muchas búsquedas de productos concretos, por ejemplo “cintas de correr de segunda mano” o “dentistas baratos en Valladolid”. Es la base del éxito, por ejemplo, de amazon.com.

Lo ideal es encontrar muchas combinaciones de varias palabras clave que la gente busca, pero que la competencia todavía no ha saturado.

Hay que evitar también la tentación de llenar las páginas web de nuestro sitio de textos ilegibles para el ojo humano, a base de repetir y repetir una palabra clave concreta keyword stuffing. Una práctica que además está penalizada por Google.

En resumen, hay que pensar en los usuarios potenciales, ponerse en su piel, y usar su lenguaje.

Y entonces ¿cómo saber lo que la gente busca?

En Top Position contamos con más de una década de experiencia diseñando y aplicando estrategias SEO y estrategias de palabras clave, y disponemos de las más avanzadas herramientas del mercado, incluyendo nuestra propia herramienta, Digital 360.

Una vez que sabemos cuáles son las búsquedas con más volumen, tendremos que analizar cuál es el grado de competencia que tiene cada una de ellas.

La forma más sencilla es estudiar cuántas páginas web aparecen en los resultados de búsqueda de cada una de esas palabras clave.

Por ejemplo, volviendo a los odontólogos, aunque dentistas tiene más búsquedas, también tiene más competencia.

Si buscamos “dentistas Madrid” en Google.es, vemos que hay 45.000 resultados, mientras que “clínicas dentales Madrid” tiene menos de 15.000 resultados.

Debemos por tanto calcular cuál es la relación entre los volúmenes de búsqueda de cada combinación de palabra clave, y el nivel de competencia. Una fórmula sencilla sería dividir para cada palabra clave el volumen estimado de búsquedas entre el número de páginas web que la contiene. Y después clasificamos todas las palabras clave según ese indicador. Hay formas de hilar más fino, por ejemplo, analizando cuáles son las páginas web que contiene una palabra clave y que además reciben enlaces cuyo texto ancla incluye esa palabra clave. Eso nos dará un número de páginas web más reducido. Tendremos entonces que calcular la relación entre el volumen de búsquedas y las páginas web que reciben enlaces cuyo texto contiene esa palabra clave. Obtendremos así un indicador más afinado.

Y también hay que tener en cuenta cuáles son cualitativamente los resultados en primera página, porque unos serán más difíciles de adelantar que otros.

Por ejemplo, si buscamos hotel en Ibiza, nos topamos con los “sospechosos habituales” en los diez primeros resultados, es decir, sitios webs enormes, muy difíciles de desplazar, como son booking, expedia, trivago, etc. Será difícil superar a esos gigantes.

Sin embargo, si buscamos alojamiento en Ibiza, o donde dormir en Ibiza, el panorama es más alentador.

Lo más correcto es establecer también algún indicador cuantitativo específico de la primera página de resultados, que nos muestre su dificultad. Puede ser tan sencillo como sumar, para los primeros 10 resultados, el número de páginas indexadas en todo el sitio web y los enlaces que recibe el sitio web en general, todo ello multiplicado por la antigüedad del sitio web y dividido entre 1000. Así obtenemos un indicador de la fuerza estructural de esa página. Podemos sumarle los enlaces que recibe esa página en concreto para tener una referencia aproximada de la dificultad.

Para el primer resultado de una búsqueda, quedaría:

Nivel de Dificultad= [Número de páginas indexadas en todo el sitio web + número de enlaces a todo el sitio web] * antigüedad del sitio web/1000] + Número de enlaces entrantes a la página en concreto.

O más sencillo, podemos utilizar alguna de las herramientas que nos dan indicadores de la autoridad de una página y de su dominio.

Por ejemplo, la herramienta Semrush nos ofrece cuatro tipos de indicadores:

Page Score

Page Score mide el volumen de enlaces que apuntan a una página web.

Domain Score

Page Score mide el volumen de enlaces que apuntan a un sitio web en su conjunto.

Trust Score

Trust Score mide la fiabilidad de una web o dominio. Se calcula analizando el número de enlaces entrantes procedentes de páginas con elevada reputación. Es decir, es un indicador de la calidad de los enlaces que recibe una página o dominio.

Dado que Trust Score analiza los enlaces más fiables, si se da una gran diferencia entre Trust Score y Page Score de una página, quiere decir que estamos recibiendo muchos enlaces de baja calidad.

Authority Score

Authority Score mide la fuerza general de un dominio. Para calcularlo SEMrush se basa en:

  • Datos de enlaces, incluyendo Domain Score, Trust Score, y otros.
  • Datos de búsqueda orgánica incluyendo tráfico orgánico y posiciones
  • Datos del tráfico de la web

Con cualquiera de estos y otros indicadores podemos analizar el nivel de dificultad de una primera página de resultados de una palabra clave determinada. Deberemos tenerlo en cuenta para escoger las que tengan la mejor relación entre volumen de búsquedas y competencia.